Cómo hacer jabón con aceite usado

¿Qué os parece reciclar el aceite usado para hacer jabón? 100% utilidad, 100% protección medioambiental  y 100% economía

Hay algo inmensamente especial en las cosas que hacemos nosotros mismos. El haberlo realizado con nuestras manitas nos proporciona un subidón de serotonina (esa hormona que es como la abuela y te recuerda lo bonito que eres) con el que ganamos un minipunto a nuestro niño interior.

Como bien diría El Principito, que él sí que sabe de niños interiores, “Lo esencial es invisible a los ojos”. Todo lo demás, sabemos que, tal y como vivimos actualmente lo podemos comprar. Pero eso es como ir de puntillas por la vida. En esta vida hay que hacer más que eso. Vamos a ponernos a prueba, a conocernos y valorar lo que nos rodea.

Decididos entonces, hay que empezar por donde sea. Y si no sabéis por dónde, seguid leyendo porque os enseño una opción a prueba de inexpertos que me encanta. Guardad el aceite usado de la cocina que tenemos una segunda vida para él.

QUÉ NECESITAMOS

jabones

  1. Aceite usado del año previamente filtrado.
  2. Sosa caústica
  3. Agua destilada o mineral

Como veis, todo accesible. En cuanto a utensilios, usaremos cacerolas o boles, cuchara o varilla, batidora, báscula de cocina y moldes. Es importante que las cacerolas, boles y cucharas sean de acero inoxidable y si son de cristal, sean de Pyrex.

Ingredientes:

  • 500 gramos de aceite filtrado
  • 67 gramos de sosa
  • 156 gramos de agua

Estas serían las cantidades si disponemos de 500 gramos de aceite.

Si queréis aprender a calcular vosotros las cantidades leed el siguiente apartado “Las matemáticas del jabón”.  Si preferís seguir la receta os dejo saltar hasta “Elaboración”.

Las matemáticas del jabón

Siento deciros a estas alturas que hacer jabón requiere de unos pequeños cálculos. Realmente estamos haciendo química. Y los cálculos de las reacciones son los que son.

Base + Ácido = Sal + Agua

Gracias a esta reacción ácido-base que todos recordamos de las clases de química, conseguimos hacer nuestro jabón. Como base usamos una mezcla de sosa y agua y como ácido, aceite. El jabón es la sal que se obtiene. Como en la naturaleza los ácidos grasos se encuentran en su manera compleja, formando triglicéridos, la reacción que ocurre se hace algo más complicada y se llama saponificación. Esta reacción se pone en marcha cuando mezclamos una lejía (la conseguimos mezclando el agua y la sosa) y aceite.

A calcular:

Conociendo los gramos de aceite del que disponemos, a partir de él se calcula la sosa y el agua que vamos a necesitar.

  1. Pesamos el aceite de oliva filtrado que tenemos. Vamos a trabajar en gramos.
  2. Para saber qué cantidad de sosa necesitamos, multiplicamos los gramos de aceite que tenemos por el índice de saponificación del aceite de oliva, que es 0.134. Este índice nos permite calcular la cantidad exacta de sosa necesaria para convertir las grasas en jabón. Si ponemos más sosa, quedará libre en el jabón irritando nuestra piel. Si ponemos menos, el jabón se sobre-engrasa (este detalle puede ser interesante en cosmética natural).
  3. Ahora, ¿qué cantidad de agua necesito? Tenemos que entender que el 70% de la lejía que obtenemos es agua. El otro 30% es la sosa. Como sabemos ya los gramos de sosa que vamos a usar, con una simple regla de tres obtenemos la cantidad de agua en gramos que necesitamos. (Existen otras formas de calcularlo, pero esta es muy sencilla y eficaz. Otros autores multiplican la sosa por 2.37, otros afirman que la cantidad de agua es 1/3 de la cantidad de grasa y otros incluso que la cantidad de agua es el doble de la de sosa. He usado las dos primeras opciones y el jabón sale bien, así que os doy libertad).

Calculamos entonces: Si tenemos 500g de aceite de oliva usado y filtrado.

¿Cuánta sosa necesito?  500 x 0.134 = 67g de sosa.

¿Qué cantidad de agua? Si 67g es el 30%, con una regla de tres calculamos los gramos del  70% restante. 70×67/30  = 156g de agua.

Elaboración

La elaboración es sencillísima. Colocamos el aceite en un recipiente amplio. En otro recipiente ponemos el agua. Apartamos el aceite y echamos la cantidad de sosa calculada sobre el agua. Removemos con cuidado.  Esta es la única parte delicada del proceso. La mezcla que se obtiene es muy abrasiva además de que estamos llevando a cabo una reacción exotérmica que libera mucho calor. Por tanto, no nos puede salpicar ni puede derramarse. Evitaremos respirar los vapores y si es posible ventilar bien la estancia. Una vez que vemos que está disuelta toda la sosa, se vierte la mezcla sobre el aceite. Se bate con la batidora hasta obtener una mezcla homogénea (apreciaremos un cambio de color) y se vierte en los moldes. Particularmente elijo siempre moldes de silicona pero cualquier recipiente de plástico es útil. Si os hacéis con una lengua de cocina aprovecharéis aún más el jabón.

Así de fácil. Ahora toca dejar los moldes 2-3 días reposando y desmoldamos. A partir de aquí hay que tener paciencia y dar un mes de maduración para que pueda usarse. En este tiempo ha desaparecido toda la sosa y  la mezcla ha perdido humedad.

¡Así de vistoso queda!

jabón lavar

Tened en cuenta que este jabón lo usaremos para la limpieza de utensilios, no de nuestra piel. Las altas temperaturas a las que se somete el aceite durante el cocinado hacen que pierda todas las propiedades beneficiosas que favorecen la salud de la piel. Es por esta razón que lo destinaremos a limpiar ropa, vajilla, superficies y cosas.

¡Animaos! Para cualquier duda tenéis disponible la caja de comentarios.

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